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Normas para operación de hidrogrúas: ley 19.587, exigencias
En la industria argentina, las operaciones de izaje representan una de las tareas de mayor responsabilidad logística y técnica. Operar un equipo de elevación no es simplemente una cuestión de destreza manual, sino un compromiso estricto con un marco legal robusto. En el centro de este ecosistema se encuentra la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, el pilar fundamental que rige toda actividad laboral en el país.
Entender la Ley 19.587 y sus reglamentaciones derivadas, como el Decreto 351/79 y el Decreto 911/96, es vital para cualquier empresa que busque no solo evitar sanciones legales, sino garantizar un entorno de trabajo con riesgo cero.
En este artículo, profundizaremos en las exigencias normativas que impactan directamente en la operación de grúas e hidrogrúas en Argentina, respondiendo a la necesidad de seguridad, cumplimiento y eficiencia operativa.
¿Qué es la Ley 19.587 y cómo se aplica al trabajo con grúas?
Sancionada en 1972, la Ley 19.587 es la piedra angular de la prevención de riesgos laborales en la República Argentina. Su ámbito de aplicación abarca todo el territorio nacional y a cualquier establecimiento, sea éste con o sin fines de lucro. Su objetivo primordial es claro: proteger la vida, preservar la integridad psicofísica de los trabajadores y prevenir accidentes.
Cuando aplicamos esta ley al sector de los equipos de elevación y cargas, la normativa deja de ser una sugerencia para convertirse en una exigencia operativa. La ley establece que el empleador debe adoptar y poner en práctica las medidas adecuadas de higiene y seguridad para eliminar o reducir los riesgos en el uso de maquinarias pesadas. Para el dueño de una grúa o hidrogrúa, esto implica que:
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El equipo debe estar en condiciones óptimas;
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El personal debe estar capacitado;
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El entorno de trabajo debe estar señalizado y controlado.
El Decreto 351/79: normas de seguridad para la industria general
Si la Ley 19.587 es el marco general, el Decreto 351/79 es el reglamento técnico que detalla cómo se deben implementar las medidas de seguridad en la industria general. Dentro de su extenso articulado, dedica secciones críticas a los aparatos de izar, categoría en la que se encuadran las hidrogrúas articuladas y telescópicas.
Este decreto establece que todos los elementos que constituyen el equipo (brazos, ganchos, cables, sistemas hidráulicos) deben ser de materiales resistentes, estar libres de defectos y poseer un factor de seguridad adecuado a la carga máxima de trabajo. Además, subraya que la puesta en marcha de estos equipos debe ser supervisada por personal idóneo para garantizar que el montaje no comprometa la estabilidad de la unidad.
Requisitos de mantenimiento e inspecciones periódicas obligatorias
Una de las mayores exigencias del Decreto 351/79 es la obligatoriedad del mantenimiento preventivo. Según la norma, los aparatos de izar deben ser examinados periódicamente por un "ente habilitado" o una "certificación por tercera parte".
Estas inspecciones técnicas anuales aseguran que los componentes críticos, como los limitadores de carga y las válvulas de seguridad, funcionen correctamente. Contar con un registro de estas revisiones no solo cumple con la ley, sino que es un requisito indispensable ante cualquier auditoría del Ministerio de Trabajo.
Requisitos específicos de seguridad para equipos de izar
El decreto es muy claro en relación con tres pilares: capacidad, estabilidad y señalización.
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Tablas de carga: es obligatorio que todo equipo cuente con tablas de carga visibles y legibles para el operador, indicando los pesos máximos permitidos según el ángulo y la extensión del brazo.
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Estabilidad: se exige que el equipo se opere sobre superficies niveladas y capaces de soportar la presión ejercida por los apoyos.
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Señalización: el área de influencia de la carga debe estar delimitada para evitar que personas ajenas a la maniobra circulen bajo la carga suspendida.
Para elevar el estándar de calidad, muchas empresas argentinas adoptan las normas IRAM o las normas ASME (como la ASME B30.22 para grúas de brazo articulado) como guías técnicas complementarias, ya que estas ofrecen detalles sobre tolerancias de desgaste en pernos y bujes que el decreto menciona de forma general.
Reglas específicas para la operación de hidrogrúas articuladas
A diferencia de las grúas fijas, las hidrogrúas articuladas montadas sobre camión poseen riesgos únicos debido a su movilidad y configuración. La operación segura de hidrogrúas exige un conocimiento profundo del Anexo IV del Decreto 351/79.
Un punto crítico es el uso de los estabilizadores o patas de apoyo. La normativa exige que estos se extiendan completamente antes de cualquier movimiento de carga, utilizando platos de apoyo si el terreno es blando. Asimismo, existe una prohibición taxativa de operar en cercanías de líneas eléctricas aéreas sin mantener las distancias mínimas de seguridad (que varían según el voltaje), para prevenir accidentes por arco eléctrico. La articulación del brazo permite trabajar en espacios confinados, pero también exige que el operador tenga una visión clara de todo el radio de giro o cuente con un señalero calificado.
El Decreto 911/96: enfoque en la seguridad para obras de construcción
Para las empresas que operan en el sector de la construcción, el Decreto 911/96 es el reglamento específico que debe consultarse. Este decreto es más riguroso debido a la naturaleza cambiante de las obras.
Una de las exigencias más notables es la elaboración de un plan de izaje (también conocido como plan de rigging) para maniobras complejas. Este plan debe detallar:
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El peso de la carga;
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El centro de gravedad;
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Los accesorios de izaje a utilizar (eslingas, grilletes);
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La capacidad del equipo en cada etapa del movimiento.
Asimismo, la normativa exige la calificación de operador de grúa, asegurando que la persona al mando posea la formación teórica y práctica necesaria para entender los riesgos específicos de una obra en construcción, como la presencia de otras máquinas o suelos en excavación.
Lea más: Casos de éxito en obras argentinas con PALFINGER
Requisitos de certificación y formación para operadores de grúas e hidrogrúas
La Ley 19.587 establece que el empleador es responsable de la formación de sus trabajadores. En el caso de los operadores, no basta con saber "mover las palancas". Se requiere una certificación que avale que el operario comprende la física del izaje, las normas de seguridad y el mantenimiento básico.
Es importante distinguir entre la capacitación interna y la certificación oficial otorgada por organismos reconocidos. El cumplimiento de las normas IRAM para la certificación de personas asegura que el operador ha sido evaluado bajo estándares internacionales de competencia.
Equipo de Protección Personal (EPP) y seguridad pasiva
La ley exige que todo trabajador involucrado en una maniobra de izaje utilice el Equipo de Protección Personal (EPP) adecuado. Esto incluye:
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Casco de seguridad;
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Calzado de seguridad con puntera de acero;
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Guantes de protección;
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Chaleco de alta visibilidad;
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Protección auditiva y ocular según el entorno.
La excelencia en la operación: más allá del cumplimiento legal
Cumplir con la Ley 19.587 y sus decretos reglamentarios no debería verse como una carga burocrática, sino como una inversión en la continuidad y prestigio de su negocio. En PALFINGER, bajo nuestra filosofía de Lifetime Excellence, creemos que la seguridad es el motor de la productividad.
Es por eso que nuestras tecnologías, como el sistema PALTRONIC, superan los estándares mínimos de seguridad requeridos por la legislación nacional. Estos sistemas de monitoreo electrónico previenen activamente la sobrecarga y garantizan la estabilidad, ofreciendo una capa de protección adicional que la ley 19.587 celebra pero no siempre detalla. La excelencia operativa nace de la combinación de un equipo de alta tecnología, un mantenimiento riguroso y un operador certificado.
¿Querés llevar tu operación al siguiente nivel? Seguí explorando nuestro blog para descubrir guías sobre mantenimiento, comparativas de equipos y todas las novedades tecnológicas del universo de las hidrogrúas PALFINGER.
SOBRE EL GRUPO PALFINGER
Hace muchos años el grupo PALFINGER es uno de los líderes mundiales en tecnología y producción de equipos hidráulicos para movimiento de cargas, instalados en vehículos comerciales y barcos. Como un grupo multinacional, con sede en Salzburgo, Austria, sus aproximadamente 11.700 empleados generaron ventas globales de EUR 1,84 bi en 2021.
El Grupo cuenta con unidades fabriles y de montaje en Europa, en las Américas del Sur y del Norte y en Asia. La innovación, internacionalización de productos y servicios, aliados a una mayor flexibilidad y al PALFINGER 21° (desarrollo de soluciones inteligentes e innovadoras en la era digital), forman los pilares de nuestra estrategia corporativa. PALFINGER es reconocida no sólo como un líder mundial, pero también como una líder en tecnología en el mercado de grúas articuladas. Con cerca de 5.000 puntos de ventas y asistencia técnica en 130 países en los cinco continentes, PALFINGER está estratégicamente asignada cerca de sus clientes.
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